Resulta que el aire caliente es capaz de conservar mayor cantidad de vapor de agua. Durante el día, el aire caliente absorbe agua de mar (Desconozco cuál es tu localidad, pero aquí en Murcia es raro el día que no hacen más de 40ºC bajo el sol).
Al caer un poco las temperaturas por las noches, el aire es incapaz de mantener parte de ese vapor y se ve obligado a “soltarlo”. Resultado: Las gotas se acumulan sobre las hojas de las plantas, las paredes, etc.

Y los insectos encuentran agua para beber en un lugar que, en principio, padece una fuerte sequía. Y al amanecer, todos se esconden bajo tierra huyendo de los sofocantes rayos de sol.
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