Aqui el tiempo no corre, vuela. Acelera sin parar. Pasan los días y esto va llegando a su fin. Ya se ha ido uno de vuelta a casa. Ayer acabé con la universidad. Ayer me despedí de nuestro supervisor del proyecto... Es otra etapa completada.
¿Y hoy? ¿Y mañana? No lo sé. Aún recuerdo cuando llegué a este país y estaba desorientado. Ahora todo me parece muy normal. ¿Me habré hecho un poco más danés? Lo descubriré cuando llegue a casa.
Anoche cené con unos amigos para celebrar el fin del proyecto, y después encendimos un fuego en el jardín. Me vinieron muchos recuerdos de los campamentos de verano cuando yo era niño. Una noche que empieza a hacerse fría, todos rodeados junto al fuego, sin apenas cruzar palabra alguna. Simplemente mirando el crujir de la madera en las llamas. Intentando disfrutar del último minuto, negándonos a aceptar lo inevitable.

Marshmallow roast a fuego lento, después de los american hot dogs.
Una parte de mí quiere volver... Y la otra quedarse...
Tengo un vuelo a España el día 25, y ayer tarde estuve barajando la posibilidad de cambiarlo por otro y poder irme unos días a Berlín con un amigo. Pero está complicado.
No, niño. Tienes que admitirlo. Esto se acaba. No hay vuelta atrás. Fue divertido y emocionante. Pero has de volver. Tus días como Erasmus han llegado a su fin. La vida es así de dura a veces.
No hay comentarios:
Publicar un comentario